Me iniciaré en el tema citándoles lo dicho por Josep M. Duart, Director Académico de la Universidad Abierta de Cataluña:
“La virtualidad nos ofrece la posibilidad de crear entornos nuevos de relación, y como tales, deben de ser tratados de forma distinta para extraer de ellos el máximo de su potencial. La riqueza de estos nuevos entornos, todavía en fase de exploración, es enorme y su poder reside en nuestra capacidad de saber usarlos al máximo de sus posibilidades. La educación no puede ser ajena al potencial que los nuevos espacios de relación virtual aportan. Ante la rapidez de la evolución tecnológica, ahora más que nunca, la educación debe manifestarse claramente y situar la tecnología en el lugar que le corresponde: el de medio eficaz para garantizar la comunicación, la interacción, la información y, también, el aprendizaje”
Sin duda alguna, nuestro acontecer cotidiano nos indica que esto es así y que más temprano que tarde estamos obligados a incorporarnos a estos avances tecnológicos, por otro lado debemos estar conscientes que, en este modelo de educación no presencial ó a distancia, es esencial que el estudiante sea capaz de tomar sus propias decisiones, aceptar responsabilidades, actuar independientemente, manejar su tiempo y espacio, y superar obstáculos. El estudiante debe ser capaz de contestarse permanentemente preguntas tales como: ¿qué aprender? ¿para qué aprender? ¿cómo aprender? ¿cuándo aprender? y ¿dónde aprender? Es por esta razón, que nuestras instituciones universitarias deben establecer claramente el perfil deseado del estudiante a distancia, de manera que el propio estudiante evalúe y determine si, además de poseer las destrezas y el acceso a la tecnología mínima requerida, también tiene la motivación y el compromiso que requiere aprender bajo esta modalidad.
Haciendo énfasis en el tema, focalizado en nuestra realidad venezolana e incluso latinoamericana, me atrevo a decir que nos hace falta preocuparnos más, por responderle a una nueva generación con características muy particulares y que se enfrenta a un mundo del trabajo novedoso, diverso y cada vez más retante. Quienes de alguna manera estamos vinculados con la formación o el desarrollo del crecimiento profesional de nuestros jóvenes talentos, debemos impulsar y detectar aquellas prácticas novedosas que adoptan modalidades curriculares ramificadas y que permiten la libertad al personal en formación o al estudiante que trabaja, para que en un ejercicio de hiper vínculos curriculares se valga de todos los medios disponibles, con aprovechamiento máximo de la virtualidad para configurar un perfil de futuro, que colabore activamente con el desarrollo organizacional de nuestras empresas. Tenemos que lograr que las mismas no solo incluyan la mayor empleabilidad como resultado, sino también el enriquecimiento de su potencial emprendedor y sin dudas, el propio diseño comprometido con aquellas competencias que reflejan los grandes valores que demanda nuestra sociedad.
En resumen, puedo afirmar que debido a la índole actual del rol del saber y
de las redes de información, tanto la economía de la educación como la de la información, se constituyen en bases de la nueva economía mundial y en ella el paradigma de la educación virtual, es parte importante de la caracterización de la educación, por lo que se puede concluir que “está naciendo una nueva relación entre la formación profesional y el mercado laboral” , y que “se está construyendo un nuevo modelo educativo virtual globalizado,” promovido por la revolución de la digitalización, la microelectrónica a bajos costos y las telecomunicaciones, a través de las nuevas modalidades de comunicación en mercados globales y competitivos.
Por último, los invito a ver un enlace interesante que conseguí a propósito de este tema, Las TIC y el nuevo paradigma educativo: Ana Laura Rossaro, no sin antes expresar mi agradecimiento a la profesora Ligia por sugerirme el comentario de este tema. Y felicitarla, por su excelente labor de guiar a la perfección la ruta que debíamos seguir en este curso, sin desviarnos del contexto de importancia a pesar de la diversidad de información que pudiéramos disponer para él mismo, que encierra tantos elementos de estudio y sin embargo ha sabido hilvanar y detectar en cada una de nuestras intervenciones aquellos aspectos que generan reflexiones, sin desviarnos de lo importante, nos invito a leer, a analizar, y a discutir. Esto es un componente de esperanza importante en nuestra Educación superior y en la formación de nuestros profesionales. Estamos en un momento clave de crisis nacional e internacional. Siempre lo hemos estado, pero en las puertas de la construcción de un espacio que nos una, tenemos que aclarar nuestras posiciones y nuestros aportes innovadores, identificando lo que puede representar la constitución de un nuevo paradigma que defina parte importante de esa educación. Es posible que no nos satisfagan los “pilares” que se perfilan como de mayor vigencia para ello, sin embargo nos toca seguir construyendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario