Si en lugar de considerar que tenemos algo en contra, elegimos aceptar, encarar y conquistar un reto que nos presenta la vida, y agradecemos la oportunidad que nos brinda de triunfar, estaremos avanzando en gran medida hacía el Éxito y la Felicidad en nuestra vida.
Para aplicar este principio a nuestra realidad laboral, debemos establecer una visión clara del futuro de la organización que queremos y nos merecemos. Fijándonos metas y objetivos desafiantes, creando y manteniendo, en todos los niveles de la organización, modelos de valores, honradez y ética.
La esencia de una organización exitosa es sin duda alguna su personal, el cual debe ser:
Un personal motivado, comprometido e involucrado con la organización, un personal responsable de su propio trabajo, deseoso de participar y contribuir a la mejora continua, un personal que entiende la importancia de su contribución en la organización, que identifica los límites para su desempeño, que acepta la responsabilidad sobre los problemas y busca las soluciones, un personal que evalúa su desempeño con respecto a metas y objetivos individuales, que activamente busca oportunidades para mejorar su competencia, conocimiento y experiencia.
De esta manera, obliga a la organización a establecer confianza y eliminar el miedo, suministrándole al personal los recursos, entrenamiento y libertades necesarias para actuar con responsabilidad. Inspirando, estimulando y reconociendo sus contribuciones constantemente.
Es mejor una acción pequeña todos los días alineada a tus valores y a los de la empresa, que grandes acciones muy de vez en cuando.